viernes, 24 de octubre de 2014

Asociación y rotación, elementos claves en la huerta orgánica

Dos conceptos sumamente importantes para la salud de la huerta son la asociación y rotación de la siembra

Asociación de hortalizas
Mediante la asociación buscamos imitar algunos procesos que se dan en la naturaleza, de manera de que se beneficien unas con otras. De esta manera, no sólo evitamos que las plantas compitan por los nutrientes sino que también utilizamos de manera más eficiente el espacio del cantero, aprovechando mejor la recepción del sol según la altura y ancho de la planta y asimismo, cubriendo más el suelo, lo cual impide que crezcan malezas.

Otro tipo de asociación es por el olor, la cual nos asegura una barrera natural contra los insectos proporcionada por la planta aromática, la más conocida es la del tomate con la albahaca.

Una regla sencilla de asociación de hortalizas es la siguiente:

Planta de hoja + planta de raíz
lechuga + rabanito
Planta horizontal + planta vertical
repollo + zanahoria
Asociación por color y aroma
tomate + albahaca o perejil

Rotaciones

Las diferentes hortalizas que sembrás en tu huerta extraerán diferentes nutrientes en diferente profundidad del suelo. Cada una tiene necesidades de un tipo de nutriente preferentemente, es por eso que resulta tan importante la asociación para evitar que compitan entre sí, y asimismo la rotación, para poder nutrir el suelo entre una siembra y otra y de esta forma aportar los nutrientes que mantendrán óptima nuestra tierra.

La rotación nos asegura la fertilidad del suelo, utilizando reponedoras del nutriente utilizado en la siembra anterior o bien sembrando una hortaliza que consuma un nutriente diferente y permita que el suelo se reponga ya sea mediante nuestro abono, utilizando el compost de nuestra abonera, o bien por acción natural. Por ejemplo, si durante el invierno sembramos una hortaliza de hoja, cuyas raíces son superficiales y por lo tanto consume fundamentalmente nitrógeno (como la lechuga) en el verano pondremos en esa línea del cantero una verdura de raíces más profundas, que consumirá principalmente potasio (como el rabanito) y de esta manera permitiremos que se reponga el nitrógeno con las lluvias del verano. 

Reponedoras: las leguminosas, como ser las arvejas, las habas, el poroto o la soja, son especies que utilizamos para mejorar la fertilidad de la tierra ya que a medida que se desarrollan enriquecen el suelo con nitrógeno. 

Una regla sencilla para planificar la rotación de tus cultivos es seguir la siguiente secuencia de sembrado: 

temporada 1 hortalizas de raíz > temporada 2 hortalizas de hojas > temporada 3 hortalizas de fruto > temporada 4 reponedoras de la fertilidad del suelo

Siguiendo dicha secuencia, un ejemplo sería: remolacha > lechuga > tomate > habas

Al momento de planificar la distribución de las hortalizas de tu huerta, es importante que tengas en cuenta entonces estos dos conceptos. Podrás guiarte con el cuadro de asociaciones favorables en la huerta.

Recordá que este proceso de asociación y rotación es VITAL para tu huerta. Tenelo siempre muy presente al planificar la siembra y tu tierra va a ser más fértil temporada tras temporada!




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